24.7.05

Acabo de ver Amen, una película de Costa Gavras sobre Kurt Gerstein, que fue un teniente de las SS concienciado y escandalizado que intentó contar al mundo el genocidio que sus compatriotas estaban cometiendo contra los judíos. Por supuesto no lo consiguió y sólo 20 años después de su suicidio -o asesinato- en la cárcel se le reconoció su valor.

La película pone a parir a la iglesia católica. Y con toda la razón.